La paz es un valor fundamental para la convivencia y el desarrollo humano. Por eso, en nuestro cole cada año celebramos el Día de la Paz escolar con el objetivo de promover la cultura de la no-violencia y el respeto a los derechos humanos.

Este año, todos unidos, desde los más pequeños de Infantil a los mayores de Secundaria, junto con profesores y Hermanos, nos unimos el pasado 30 de enero en el patio, para hacer un acto conmemorativo de lo importante que es la palabra “PAZ” y su puesta en práctica.

Durante la celebración recordamos que decir “PAZ” no es sólo decir “No a la guerra”, sino que es una palabra más amplia y al mismo tiempo simple, pues es: tolerar al otro, respetar al compañero, escuchar al que tengo cerca…

Todos somos instrumentos de paz y mediadores para que se haga realidad. Por eso, durante esa semana, realizamos diversas actividades en todas las etapas para concienciar a nuestros alumnos sobre la importancia de la paz en sus vidas y en la sociedad y, finalmente, el día 30, tuvieron la oportunidad de enseñar lo reflexionado a los demás compañeros del cole con una preciosa celebración.

Primero salieron los alumnos de Infantil, que llenaron el patio de preciosos corazones en sus manos y nos dijeron una frase muy bonita: “La paz nace en nuestro corazón y la contagiamos queriendo a los demás”.

Después, les tocó el turno a los alumnos de 1º a 4º de Primaria que durante la semana habían hecho palomas de la paz en la que habían plasmado sus manos llenas de mensajes bonitos para decorar todas las paredes de los pasillos. Ellos nos dieron también un mensaje hermoso: “Nosotros vamos a ponernos manos a la obra por la paz”.

Luego, salieron los alumnos de 5º y 6º que nos mostraron cómo habían decorado las cristaleras del edificio de Secundaria con dibujos de grafitis que tenían escritas ideas de paz diciéndonos así, que ellos quieren dibujar la paz y marcar las paredes de mundo.

Además, cada alumno de Primaria llevaba un globo blanco en sus manos que durante todo el acto agitaban dando alegría y diciéndonos que toda Primaria había llenado esos globos con palabras de paz para que llegaran donde más lo necesitan. ¡Fue precioso!

Y, para acabar, los alumnos de Secundaria nos dejaron sin palabras. Durante toda la semana, habían estado trabajando en la reflexión de la mañana sobre su paz interior y como repercute en sus compañeros, familiares y su entorno. Fruto de estas reflexiones, cada clase nos mostró el resumen de lo trabajado en unas frases o palabras que nos enseñaron en unos carteles gigantes y preciosos. Curso a curso fueron levantando sus pancartas y el patio se llenó de auténticos mensajes y deseos de Paz.

Para acabar, todo el colegio nos hicimos una foto desde las alturas donde podía verse dos estrellas de La Salle en cada esquina y en medio la palabra “PAZ”. Estrellas y letras rellenas por alumnos de Infantil y 1º y 2º de Primaria y, alrededor, en forma de medio círculo y rodeando esa palabra tan importante, el resto de alumnos de Primaria con globos blancos y alumnos de Secundaria con sus coloridas y grandes pancartas con mensajes de Paz.

Esa preciosa foto y la celebración que vivimos fue un auténtico acto de unión, paz, alegría…  y nos hace recordar que cada uno de nosotros somos el mejor ejemplo de paz en nuestro día a día. Por eso, durante el acto pedimos que siempre reinara un ambiente de paz en nuestros coles, en nuestras clases, en nuestra familia, con los amigos… y para dejarlo bien claro, todo los alumnos y profesores dijimos bien alto con nuestras potentes voces:

“QUEREMOS LA PAZ”

“DESEAMOS PAZ”

“HACEMOS PAZ”

“BUSCAMOS PAZ”

“SOMOS PAZ”

Como colofón final a esta preciosa celebración, y ya que esto de construir la paz es una cosa de todos, acabamos de la mejor de las maneras: cantando la canción del cantante Macaco “Mensajes del agua” y bailando todos, una coreografía preparada como auténticos instrumentos de paz. Porque, como dice la canción, “somos todos diferentes”, pero estas diferencias más que dividirnos nos refuerzan y nos enriquecen. Juntos podemos lograr todo lo que nos propongamos si somos capaces de “remar al mismo compás”.